Hace 8 meses recibí ésta imagen con la invitación de volver acompañar a esta pareja hermosa para su segundo bebé, hacía casi dos años que había estado con ellos para la llegada de Maia. Así que el tiempo voló, nos mantuvimos en contacto y el día de hoy Farah decidió llegar y de que manera………
Contracciones iban e venían sin ritmo, espaciadas y muy tolerables. Con ese inicio que indica que el cuerpo esta preparándose y su bebé acurrucándose en el vientre materno permitiendo ser apretado y acomodándose en ese espacio, la pelvis, que de manera sutil irá permitiendo el paso de su bebé.
Nos mantuvimos en contacto vía telefónica, escuchando a una mujer tranquila, sonriente y confiada. Esperando con paciencia a que su cuerpo diera señales de más avance.
3:20 PM último telefonazo, nos vemos en el hospital, esto se esta poniendo fuerte. Bajé a la ciudad como nunca, la carretera sin tráfico, Constituyentes con todos los semáforos en verde y desocupándose un lugar de estacionamiento casi en la puerta del hospital.
Me encuentro en la calle a su equipo médico, José Luis Larios y Natalia Tellez. Una silla de ruedas y una manta azul, las palabras tranquilas y con una sonrisa de José Luis, su ginecólogo, me comenta, nació en el coche y justo estaban llegando.
Con la adrenalina a todo se asoma una mamá fuerte abrazando a su bebé rosado, tranquilo en su pecho y cobijado por una toalla. El papá sin palabras tratando de ayudar a bajar a sus tesoros.
Nos instalamos en la sala de labor, expulsión y recuperación en donde la pediatra revisaba a la gorda en el pecho de su madre, por ningún motivo la separó de ella, esperando a que naciera la placenta y sin desgarro alguno.
No dejaban de platicarnos su experiencia, pensaron hacer una parada en Mc Donalds por una malteada de chocolate, mejor en otra ocasión…… Ella sentía perfecto como su bebé rotaba, descendía y esa fuerza de sacar a su bebé. Mi bebé esta aquí, le dijo a su marido, así que todavía al volante el volteó y vió la cabecita de su bebé. Alto total y medio se acomodaron. Mamá bañada con todas las hormonas que orquestan el parto y papá valiente con toda la adrenalina recibieron a su hermosa hija.
Un parto nunca se olvida y de esta manera se guarda el recuerdo y las vivencias en lo más profundo del alma. Gracias Paus y Farith por permitirme ser testigo de la perfección de la naturaleza, de su fortaleza y confianza. Bienvenida Farah, chiquita hermosa y decidida a marcar tu llegada a este mundo con tu sello personal.
Patricia