Hace un par de semanas una mujer llamada Aline describió su parto como el proceso de recorrer un laberinto, eso me intrigó pero al mismo tiempo me mostró una forma interesante de ilustrar la experiencia que pronto yo iba a transitar.
Así como ella lo hizo por mí, agradezco al equipo de Experiencia que me haya permitido dejarles mi testimonio a manera de despedida. La perla de la experiencia en gratitud y contribución a quienes están, estuvieron y estarán.
El martes 19 de marzo a las 3:15 de la madrugada nació Areli, puntualmente, cumpliendo lo que fue la semana 41…. Una semana donde tanto las preguntas bien intencionadas como la inquietud de la incertidumbre retuvieron, a ratos por quitarme la tranquilidad que logré conservar a toda costa respecto a que la naturaleza es sabia.
Cada día que pasaba sin contracciones o dolores empezaba a ser más estresante…
Comencé a anotar cada movimiento sólo por la paz mental… todavía vi el vides que compartieron con el título de “mamíferas” e investigué sobre el libro de “Las 7 funciones de los orgasmos” de Michel Odent porque una cosa me quedaba clara… la vida debe poder vivirse con placer en todas sus experiencias, incluido el dolor…¿cómo lograr esa mezcla?.
Encontré unos pocos artículos sobre la masturbación como método de aliviar el dolor en la fase expansiva y me sorprendió ver lo pocos que eran pero enmi mente seguía Mercedes y su frase: “es un reto en términos del manejo del dolor… todo se basa en ello…” En fin, en la espera todo listo y con doble check.
El lunes a las 3:30 fr las tarde un cólico, Lugo otro y luego otro . Ya no puede sentarme pero en mi mente seguía “eres primeriza, mentalízate para manejar el dolor pro 24 horas”.
A las 4:30 pensé: Bueno, pues sean 24 horas o 48, ó falsa alarma, que inicia la práctica…
Mamíferas, pensé… movimiento, pensé. Me subí a la bici fija y puse música. Nop. Muy doloroso.
5:00 pm tomé una conferencia de trabajo… qué hacen las mamíferas?, pensé… mis dos gatas: las gatas se van a un lugar privado y ahí paren, a oscuras…
Le pedí a Sergio entonces que pusiera cubrecamas, tapetes, el fular y todo a la mano en el baño y luego me quedé quieta…Pensaba en que las gatas no se mueven. Se quedan quietas y tranquilas…y empezó el dolor. Cólicos súper fuertes.
Luego pensaba en Mercedes: “son olas”. Olas. ¿Qué se hace con las olas?. La olas se surfean y pensé en el video de la vocalización. Agarré una almohada y al vocalizar, a buscar el laberinto. Me dieron las 11 de la noche.
Le haré al doctor. Paciencia -dijo- les falta mucho.
Agarré almohada, pelota, excusado y a dar ciclos… el dolor me marcará el camino donde no ir en el laberinto. Y los relatos de Mercedes: a gatas. En cuatro y re repente… ahí estaba el impulso de pujar que aliviaba.
El doctor dijo: sólo sentirás el impulso cuando hayas llegado.
Desperté a Sergio. Le pedí que me hiciera un tacto. Yo ya la siento saliendo, dije.
3:00 am. Si voy y no es tiempo me van a regresar. No, un poco más.
Mercedes dio: Cuando sientas que ya no puedes es porque ya pudiste.
Así Sergio recibió a nuestra bebé a las las 3:15 am sin ningún tipo de intervención y Pude!!
Llegamos al hospital con la niña en brazos y una historia increíble.